Faltan 120 días para finalizar un plazo que no será posible (compartir)
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En los veinte meses que han pasado desde entonces el impulso que se le dio al AVE gallego fue el mayor de toda su accidentada historia que en poco más de una década fue dilatando su biografía, primero de 2012 a 2015, luego a 2018, más tarde a 2019 y ahora a una fecha indeterminada a partir de la culminación de las obras previstas para los últimos días de este año o primeras semanas del que viene.
Pese a ese impulso es previsible que la finalización de las obras se retrase más allá de esas fechas. El aspecto positivo es que para cuando comiencen las pruebas, no habrá subtramos en precario, con trenes circulando por una sola vía, como se pensaba que podría suceder entre Portocamba y Cerdedelo por el viaducto derecho de As Teixeiras, más allá de esos primeros kilómetros que van desde Pedralba de la Pradería hasta el PAET de Vilavella, donde solamente estará operativa la vía derecha, lo que no dificultará una fluida circulación de trenes. Incluso podrían estar concluidas infraestructuras como la estación Porta de Galicia, en A Gudiña, aunque la de Ourense, la principal del tramo gallego, por mucho que se retrasen los trabajos de montaje de la vía y catenaria recibirá los primeros trenes sin estación de autobuses, sin parking subterráneo y sin nueva estación.