Talgo cumple 80 años con su tren más rápido en espera de finalizar las pruebas dinámicas (compartir)
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Desde el primer prototipo, el Talgo I, la compañía fue desarrollando modelos cada vez más sofisticados, rápidos y con mayor confort para sus viajeros. El primer tren que circuló comercialmente fue el Talgo II, una composición indeformable de locomotora y coches de viajeros que logró alcanzar la velocidad de 120 kilómetros por hora circulando por las vías españolas a partir de 1950, realizando los servicios diurnos entre Madrid y Hendaya. Innovador en todos sus aspectos, desde el diseño técnico a la mecánica y el confort, el Talgo II tenía el inconveniente de que necesitaba realizar una maniobra en triángulo para hacer el viaje en sentido inverso, lo que limitaba considerablemente el número de itinerarios por los que podía circular
Catorce años después, en 1964, Renfe pone en servicio las primeras composiciones Talgo III, en los que la locomotora ya es independiente de la composición de los coches de viajeros. Como se estrena con locomotoras monocabina, como las antiguas de vapor, las diésel de la serie 2000 o 352, las locomotoras necesitan de un puente giratorio para ponerlas de nuevo al frente de la composición cuando hace el viaje de retorno. Una composición de este tren logró batir el récord de velocidad en España al alcanzar los 200 kilómetros por hora en 1966.
En 1968, Talgo pone en servicio su primer cambiador de anchos y el sistema de rodadura desplazable en sus trenes. Serán los Talgo IIIRD, que así podrán viajar de Madrid a París y más tarde de Madrid a Ginebra y a otros destinos europeos, sin necesidad de detener el tren ni de cambiar los ejes, como sucedía con el sistema anteriormente implantado por Transfesa en Hendaya y Cerbere.
En 1980 llega el primer Talgo III a Galicia, realizando el servicio diurno entre Madrid y Vigo y A Coruña, con una doble composición que se desdobla en Ourense. El último Talgo III en circular por Galicia no hizo ya en la primera década de este siglo, con el diurno A Coruña/Vigo-Ourense-Barcelona, posteriormente sustituido por un Alvia 130, también fabricado por Talgo.
A finales de la década de 1970, Talgo desarrolló otra patente para hacer más rápidos sus trenes en líneas convencionales, el sistema de pendulación natural que dio lugar al Talgo IV también conocido como Talgo Pendular. En Galicia se estrenó con la línea diurna a Madrid en 1981.
A lo largo de los años siguientes, siguió desarrollando nuevos modelos, siempre composiciones remolcables por locomotoras, hasta que se alió con Bombardier para el desarrollo de los primeros trenes de alta velocidad: Los AVE de las series 102 y 112 y los Alvia 130 y 730. El Alvia 130 con una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora, bitensión y rodadura desplazable, fue diseñado para poder circular indistintamente por líneas convencionales y de alta velocidad y así acortar tiempos de viaje en aquellas relaciones en las que parte del trazado fuese por un tramo convencional y parte por una línea de alta velocidad, siempre que ambos estuviesen electrificados. Parte de esa serie fue adaptada para poder circular también por tramos sin electrificar sustituyendo dos coches de viajeros por otros tantos furgones generadores que aportasen energía eléctrica a las cabezas tractoras en vías sin catenaria. Así nació la serie 730 tan familiar en Galicia, para lo bueno porque gracias a ella se fue acortando el tiempo de viaje entre las ciudades gallegas y Madrid, pero también para lo malo porque uno de sus trenes protagonizó el accidente ferroviario más grave que se registró en Galicia en julio de 2013.