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Detractores y defensores de unificar el ancho de vía en Europa ponen de ejemplo a España (compartir)

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Detractores y defensores de unificar el ancho de vía en Europa ponen de ejemplo a España
Los cambiadores han puesto fin a la frontera por diferente ancho para los trenes europeos.
Desde hace algunos años pero de manera especial desde el pasado verano se extienden desde los despachos comunitarios los argumentos en defensa de crear una red ferroviaria europea que tenga un mismo ancho, el estándar de 1.435 milímetros y que rompa con la diversidad en la que se encuentran los países del Báltico y ex repúblicas soviéticas, así como España, Portugal e Irlanda. El debate cuenta con defensores y detractores y, paradójicamente, unos y otros ponen de ejemplo el caso español para argumentar en defensa de su causa.

Países como Finlandia se oponen a unificar el ancho de vía. Consideran la propuesta más perjudicial que ventajosa por el alto coste que representaría no solo cambiar las vías de toda la red, sino también obligar a los operadores ferroviarios a que realizasen una elevadísima inversión cambiando todo el material rodante: locomotoras, trenes de viajeros, vagones de mercancías… Según la publicación railfreight.com, dedicada al transporte ferroviario de mercancías, solo en el caso de Estonia el coste superaría los 8.700 millones de euros, cifra que maneja el presidente de la compañía ferroviaria estatal, Kaido Zimmermann. Todas las administraciones ferroviarias europeas que poseen un ancho diferente al estándar utilizan vías de ancho inferior al español: Irlanda, 1.600 mm, y los países del entorno ruso, entre 1.520 y 1.524.

Los detractores del cambio, que argumentan el elevado coste que representa para operadores y administradores de las infraestructuras consideran que no resulta imprescindible y ponen a España como ejemplo de país que busca soluciones a la conectividad de diferentes anchos, como ha hecho con los cambiadores entre sus líneas de ancho ibérico y las de ancho estándar de la red de alta velocidad, o de esas líneas convencionales de ancho ibérico para que trenes de viajeros y de mercancías puedan cruzar la frontera con Francia, cosa que se realiza en nuestro país desde la década de 1950.

Casualmente, los defensores de la unificación ferroviaria en materia de anchos de vía también ponen de ejemplo a España y la extensión de su red de alta velocidad en ancho estándar que permite que los trenes de viajeros puedan traspasar las fronteras al resto de las líneas de alta velocidad de Europa.